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LOS CUIDADORES INFORMALES: CUIDADORES MUY FORMALES

¿Qué entendemos por “cuidadores informales”? ¿son aquellos que cuidan sin formalidades? Pues más o menos es eso, aunque formalidad entendida como responsabilidad sí tienen, y mucha.
Este término se acuña para denominar a los familiares, allegados, vecinos y amigos que prestan atención continuada a personas dependientes. Son en la práctica el modo más habitual de atender un enfermo en domicilio o a un anciano que precisa atención, y como ejemplo os puedo decir que en nuestra empresa cada vez son más los empleados –chicos y chicas- que solicitan excedencia o jornada reducida para cuidar a sus padres/abuelos/hijos, claro está, con un buen bocado de su sueldo al que tienen que renunciar. No les sale gratis, desde luego.
Según fuentes del IMSERSO el cambio de la estructura social de la población ya afecta a este tradicional sistema de cuidados por motivos que todos conocemos: los hijos tienen sus obligaciones laborales y familiares y cada vez es más difícil atender a los mayores, por eso se tiende a profesionalizar esta labor, no sin esfuerzo por parte de las familias que dedican gran parte de su presupuesto a pagar quien cuide del del abuelo.
Se puede afirmar por ello que las familias españolas con familiares dependientes soportan un gran lastre económico sin que por parte de los poderes públicos se haya realizado un esfuerzo paralelo para mitigarlo.
Es nuestra esperanza la Ley de la Dependencia, donde parece que se facilitaran recursos suficientes y una compensación a la persona que ejerza de cuidador, pero es muy probable que muchas familias tropiecen con las listas de espera interminables o esa temible “barrera de los baremos”. Muchas personas, y de manera muy especial, las de rentas medias, sufren la paradoja de no ser lo bastante pobres como para acceder a un servicio público ni lo bastante ricas para pagar un servicio privado. Estamos en tierra de nadie.
Pero como he dicho antes, nuestra esperanza es que la nueva ley remedie estas injusticias y cambie el prisma de lo acontecido anteriormente.
Sería muy edificante para el cuidador informal que se reconociera su esfuerzo, que por otro lado, es muy formal y cumple su compromiso con la sociedad de manera sencilla, eficiente, a diario y con un sacrificio impagable.
Y además, lo hace con amor.
Como siempre, quedo a vuestra disposición y os mando un afectuoso saludo.

Chelo Cebrián Lozano
Trabajadora Social Telefónica

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